martes , 29 septiembre 2020

Descubre cuatro beneficios de comer mango

En algunas partes del mundo, el mango (Mangifera indica) se llama el «rey de las frutas». Es una drupa, o fruta de hueso, lo que significa que tiene una semilla grande en el medio.

El mango es originario de la India y el sudeste asiático y se cultiva desde hace más de 4.000 años. Hay cientos de tipos de mango, cada uno con un sabor, forma, tamaño y color únicos. Además, no solo es deliciosa, sino que también cuenta con un impresionante perfil nutricional, reseñó Panorama.

De hecho, los estudios relacionan al mango y sus nutrientes con beneficios para la salud como la mejora del sistema inmune, de la salud digestiva y de la vista, así como un menor riesgo de ciertos tipos de cáncer. Aquí hay cinco beneficios de comerlos:

Puede aumentar la inmunidad

El mango es una buena fuente de nutrientes inmunoestimulantes. Una taza (165 gramos) de mango proporciona el 10% de sus necesidades diarias de vitamina A.

La vitamina A es esencial para un sistema inmunológico saludable, ya que ayuda a combatir las infecciones. Mientras tanto, no obtener suficiente vitamina A está relacionado con un mayor riesgo de infección.

Mejora la salud del corazón

El mango contiene nutrientes que apoyan un corazón sano. Por ejemplo, ofrece magnesio y potasio, que ayudan a mantener un pulso saludable y relajan los vasos sanguíneos, promoviendo niveles más bajos de presión arterial.

 

Ayuda a la salud digestiva

Dado que el mango contiene mucha agua y fibra dietética, puede ayudar a resolver problemas digestivos como el estreñimiento y la diarrea.

Un estudio de cuatro semanas en adultos con estreñimiento crónico encontró que comer mango diariamente era más efectivo para aliviar los síntomas de la afección que un suplemento que contenga una cantidad similar de fibra soluble. Esto indica que el mango tiene otros componentes además de la fibra dietética que ayudan a la salud digestiva.

Protege la vista

El mango está lleno de nutrientes que ayudan a mantener los ojos sanos.

Dos nutrientes clave son los antioxidantes luteína y zeaxantina. Estos se acumulan en la retina del ojo, la parte que convierte la luz en señales cerebrales para que su cerebro pueda interpretar lo que está viendo, especialmente en su núcleo, la mácula.